Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘angustia’


La puerta se cerró. Echó el cerrojo y la llave. Miró al suelo. La cabeza le palpitaba. No podía ser. No había silencio. No, allí no.

Un segundo, dos segundos, tres segundos… El corazón palpitando. La angustia subiendo. Las lágrimas fluyendo.

Se dejó caer en el suelo. No era un sueño.

20131009-101702.jpg

Read Full Post »


Hay días de risas, alegrías y esperanzas.

Hay momentos de juegos, saltos, carreras, escondites,…

Y hay preguntas y sentencias que te dejan descolocada y 24 horas después continúan en tu cabeza: “¿Mamá, por qué tenemos que morir? Es que yo no quiero morir.

Con esto me sorprendió mi mediana ayer cuando salíamos del parque. Mientras hablábamos del colegio, de juegos en el patio, de niños que habían llevado esto o aquello para el recreo… cuando íbamos a cruzar por el paso de peatones.

Recuerdo que me sujeté al carrito de la peque a la vez que me encontraba con su mirada, que me estaba esperando desde que había formulado esa frase.

Y qué decirle:

  • que yo tampoco quiero morir,
  • que sólo pensar que aquí estamos de paso mi estómago da un vuelco y la angustia me empieza a engullir,
  • que por más que quiero aferrarme a un mundo más allá de este terrenal me entran a veces muchas dudas sobre su realidad y eso me desespera de un modo inimaginable…

Está claro que los peques piensan, y mucho. Y de pronto me vi tan identificada. Noches en vela cuando era pequeña pensando de dónde venimos, a donde vamos… Y recordé que me había pasado algo parecido con su hermana años antes, pero en aquella ocasión, coincidió con ciertos hechos a nuestro alrededor, con lo que me pareció algo lógico. Pero ahora no ha habido ningún detonante cerca y ésta tiene la preocupación y la angustia.

Le contesté que  no se preocupase ahora por eso, porque no era algo sobre lo que pudiésemos hacer nada. Que lo único que podemos hacer es tratar de disfrutar al máximo de cada momento y no pensar en la muerte, que ya llegaría cuando tuviese que llegar… Que ahora tenía que pensar en jugar, reír, aprender, correr, saltar… ¡¡¡VIVIR !!!

A lo que ella respondió: “Vale mamá, pero yo no quiero morir hasta tener mil años”

Para mí es un tema duro. Muy duro. Y cada vez más, al verlas a ellas y no querer dejarlas nunca solas, a ver a mi pareja y el proyecto de vida juntos… Porque tengo claro que si hay otra vida tras ésta, yo quiero que la mía sea al menos rodeada de los que quiero aquí y sólo pensar que eso no fuera posible me duele.

¿ Y tú, te has planteado alguna vez esto? ¿ Te lo han planteado ya tus hijos?

Fuente Imagen: http://us.123rf.com/400wm/0/241/quido/quido0803/quido080300012/2698425-azul-rayo-de-luz-blanca-sobre-fondo-negro.jpg

Read Full Post »


No mires mis ojos si no estás preparado para ver el olvido que los ha inundado,

no cojas mis manos si no estás preparado para soportar mi llanto,

no busques mi boca si no estás preparado para oír mi congoja,

no toques mi pelo si no estás preparado para notarlo a cero,

no pronuncies mi nombre si no estás preparado para olvidarl0,

no me llores si no estás preparado para dejarme marchar.

NOTA: Por ese día que no te lo podré decir, por todos aquellos que hoy ya no lo pueden decir y alguna vez lo pensaron.

Read Full Post »


Apenas ha pasado poco más de un mes y no dejo de darle vueltas a la siguiente afirmación “ Tú eres la que vas a tu ritmo”.

Leída así, sin más contexto, puede parecer que soy una pasota de la vida, que hago las cosas cuando quiero, a mi aire, sin tener en cuenta las pautas de esta sociedad, de mi familia, del trabajo…  Vamos,  que sea el contexto que sea,  parece una actitud negativa por mi parte.

Sin embargo, en el contexto que tuvo lugar, me dio por echarme a reír junto con mi marido, en el momento en que el ser que las había pronunciado se marchó.

Bueno, os sitúo.

Hace apenas un mes, tuve a mi tercera hija en la misma maternidad que a las dos anteriores, aunque he de decir que desde que naciesen la primera y la segunda, hasta ahora, las cosas han cambiado bastante allí. Ahora siguen el protocolo al nacer de piel con piel y, a diferencia de las otras veces, según salió al exterior mi princesa me la pusieron encima y allí estuvo salvo apenas unos minutos… Recuerdo salir del paritorio con ella cogidita en brazos, bajo la sabána, conmigo… bueno, esto sería tema de otro post.

La verdad es que las matronas de la preparación al parto y la que me atendió el mismom, eran muy prolactancia materna y como yo iba concienciada como en los otros dos a darle el pecho, pues todo perfecto, todo iba a ser más sencillo y relajado que la primera vez… pero me equivocaba, menos mal que como he dicho es la tercera.

A diferencia de con la primera, que era cada tres horas la pauta, aunque debo confesar que he llegado a la conclusión que al final siempre lo he hecho a demanda, con ésta tenía claro que adiós relojes, y como las matronas habían también comentado que esto era lo más indicado para la peque nada más nacer, pues ahí estaba yo cada vez que la peque pedía, con el pecho a su servicio…

Pero claro, no caí yo, con que una cosa es lo que piensa e indica la matrona, la pediatra, y otra la que dan por hecho y tratan de imponer las enfermeras y auxiliares de turno, porque no todas son prolactancia, y de las que lo son , no todas lo son de a demanda… y entre las que son de la escuela de las tres horas, y las que no lo son,… pues bueno, a estos grupos desde luego no les gusta que nadie venga a trastocar sus horarios de baños, de mediciones, de tomas de temperatura, de curas , de recogidas de bandeja, etc…

Todo empezó, porque la primera mañana preguntaron por la frecuencia de heces y micciones de la peque. Pues bien, en cada toma, contesté. Después vinieron a lavarme y yo estaba con la peque al pecho: “ pero bueno, esta niña estaba cuando te miré la temperatura y otra vez la tienes, no ha pasado ni una hora, tú  verás acabarás por hacerte grietas, es cada tres horas, no te acuerdas?”… y bueno, así , comentarios varios, tanto por enfermeras como por auxilires…  Pero por la tarde-noche  ya fue la gota que colmó el vaso: “ ¿ ha hecho la niña deposiciones y miccionado a las tres, a las seis, a las nueve?”  a lo que mirándole con cara de qué me estás contando, contesté: “ Pues a esas horas no sé, pero cada vez que la he cambiado tras el pecho sí”, y ella replicó “ Ah! Ya! Que tú eres la que vas a tu ritmo” .

En aquel momento me reí. Y aún ahora al recordarlo me sonrío. Pero pienso en lo mal que lo pasé de primeriza con tantos comentarios tan cruzados, con tantas dudas, tan perdida como me encontraba, y lo siento por el resto de primerizas que lo pasarán tan mal como lo pasé yo.

Esta vez sabía que la leche me tardaría en subir. Sabía que un bebé se cansa de mamar y se duerme y al ratito se despierta aunque no hayan pasado tres horas, y vuelve a mamar, a cansarse y dormirse… al menos mis tres bebés han sido así. Sé que en mi caso un biberón de refuerzo, después de ponerla al pecho, dentro de las primeras cuarenta y ocho horas no echa por tierra la lactancia materna…

Pero claro, todo esto lo sé porque YO VOY A MI RITMO!

Y también sé que es fácil opinar sin pararse a cuestionar el efecto que eso puede tener en el de enfrente. Y en el caso de las madres y padres primerizos, tiene un efecto devastador. Porque por muchas ilusiones que se tengan puestas en el bebé que llega a este mundo, de pronto entran dudas, miedos, temores, inseguridades… al tener ese pequeño a tu cuidado ya para siempre; y cuando ves que el personal con el que compartes las primeras horas de vida de tu hijo tiene actitudes y opiniones dispares, eso hace que aumenten aquellas. Imagino que esto es herencia de las distintas corrientes en neonatología que han existido en los últimos años, y que en breve, todo el personal sanitario tenderá a la misma filosofía y se unificarán criterios dentro de los hospitales y clínicas.

Lo espero por el bien de todos aquellos “primerizos” que seguirán siempre existiendo.

Read Full Post »


La maternidad es un regalo para mí.

La maternidad es uno de los dones que he tenido la suerte de poseer y disfrutar, aunque como en casi todo lo que tenemos en esta vida tiene algunas partes duras que son necesarias para valorar aún más todas las positivas.
En estos días que estoy volviendo a revivir un nacimiento, un bebé 100% dependiente, noto que aunque es una etapa ya vivida es única al depender del vínculo materno filial que se crea entre la mamá y cada pequeño. Son todos tan diferentes aunque no haya quien te haga notar que es igual que la pequeña por este detalle físico o que la mayor por aquel otro…
Y al igual que noto que es única la relación , noto que se vuelven a repetir miedos, angustias, inseguridades... Es como si hubiese algo en mi interior que no me  permite relajarme y me hace estar en tensión , a la expectativa… Porque no me acuerdo bien de ciertas cosas de las otras veces, y me entran dudas sobre si eso lo viví o me lo han contado o incluso por si lo he leído…
Y  esto, ¿Por qué me pasa?
¶ Quiero pensar que porque es algo tan valioso lo que poseo que no quiero que vaya nada mal por mi culpa, por hacer esto o dejar de hacer aquello.
¶ Porque sé que he sido tan afortunada pudiendo traer este bebé al mundo que me da miedo que se estropee.
¶ Porque sé que ahora mi vida depende de una vida más, y no quiero que este pequeño gran sueño se pueda estropear.

Read Full Post »


Sé que no se debe generalizar, porque cada uno vivimos la paternidad y maternidad de un modo diferente. Los sentimientos que se despiertan en cada uno de nosotros varían según un amplio espectro de matices. Pero estoy segura que muchos habréis descubierto un sentimiento de amor hacia el prójimo del que no erais plenamente conscientes hasta ese instante de descubrir su latido en vuestro interior o su presencia en vuestros brazos aquella primera vez.

Ese amor se traduce en muchas sensaciones placenteras y cordiales, pero también en muchas otras que transmiten angustia, inseguridad, e incluso miedo.

Hoy no dejo de pensar en mi peque mayor. Estoy nerviosa. Sí, muy nerviosa. Algo tan nimio o tonto, para cualquier otro padre o madre que lo ve desde fuera, para mí es un pequeño mundo en estos momentos, y seguramente una anécdota en breve..

La causa de estos nervios, es simple como a tantos y tantos niños le han puesto unos aparatos en la boca para empezar a corregir algunos problemillas. Y no dejo de pensar en cómo habrá sido para ella ese primer día de cole, con un aparato que no te permite hablar y pronunciar correctamente, que tienes que ponerte tú sola sin papá y mamá después de comer el almuerzo, la comida…

Y pienso en:

– Que espero que se la haya dado bien.

– Que no se haya puesto nerviosa al quitárselo, guardarlo, ponérselo de nuevo-

– Que ningún “mal” compañero se haya reído de ella, porque con eso de que los niños son niños, a veces hay cierta crueldad muy gratuita de unos hacia otros.

–  Que haya tenido plena confianza en sí misma para pasar de algún comentario o risa hiriente …

En fin, hay demasiadas cosas que se me vienen a la cabeza, y la mayoría malas, o que podrían acabar en malas sensaciones para ella, y que me ponen triste.

Y sí, ya sé que esto no es nada comparado con cuando empiece con sus primera decepciones de amistad, o de amor, … pero esto es lo que estoy viviendo ahora.

Bueno, me voy, porque sólo quiero llegar ahora, recogerla, que me reciba con su “nueva” sonrisa y me diga “mamá, no ha pasado nada, todo ha ido bien”. Y si no es así, estar allí para darle ánimos y tratar de convencerla que el día de mañana será mejor que el de hoy. ( Sí, tanto para ella, como para mí…)

 

NOTA: salió bien, contenta. ¡ Había podido hacer todo sola! Y “por ahora nadie se ha reído mucho de mí, mamá”

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: