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Posts Tagged ‘mamá’


Querida mamá,

gracias por sonreírme cuando lloro,

gracias por abrazarme cuando te miro,

gracias por sostenerme cuando me caigo,

gracias por escucharme cuando en silencio grito,

gracias por hacerme sentir que SIEMPRE CUENTO CONTIGO.

Mamá 2

Querida mamá,

gracias por haberme educado para querer,

gracias por haberme enseñado a esperar,

gracias por haberme permitido pensar,

gracias por haberme dado libertad,

gracias por HABER SIDO MI MAMÁ.

NOTA: Dedicados a esa gran persona que es MI MADRE. Porque además de madre, soy HIJA y he tenido y tengo la suerte de poder disfrutar de una GRAN MADRE.

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Mamá


Me sonríes al entrar,

contenta porque para ti es un día especial.

Cantas, silbas, bailas sin parar,

es tu modo de demostrar que sientes felicidad.

Te giras un momento y me vuelves a mirar,

corres a mis brazos y me dices ” mamá”.

Sientes que mi regazo te vuelve a estrechar,

tras esas poderosas palabras que me hacen soñar.

 

Mamá

Mamá

 

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Otra vez era domingo.

Lota saltó de la cama. Quería ver qué tiempo hacía y subió la persiana de su cuarto para mirar hacia el exterior, hacia el parque. Una gran sonrisa se dibujó en su cara: Había amanecido un día soleado y el suelo ya no estaba mojado ni embarrado pese a la intensa tormenta de la noche anterior.

Salió de la habitación corriendo y entró como un pequeño torbellino en la habitación de sus padres:

-¡ Mamá, levanta! ¡ Parece que hoy sí podremos salir a que me enseñes a montar en bicicleta!

Esa mañana Lota ayudó a preparar los desayunos y se tomó el suyo a muy buen ritmo, pues quería poder salir a estrenar la bicicleta que le habían regalado los Reyes Magos tres semanas atrás.

Cuando ya estaban listos para salir, mamá preguntó:

– Lota, ¿llevamos el cubo y la pala?

– No, mamá, ¡ hoy soy mayor!

Domingo Bicicleta Cubo Madesymas

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150 palabras es una entrega dominical, creada por Marta, (DiarioDeAlgoEspecial) de una microhistoria o microrrelato, con la que podemos dar rienda suelta a nuestra creatividad, y enfocada a los niños. Te daré tres palabras de inicio, y habrá que crear un cuento. ¡de 150 palabras!

Después no te olvides de enlazar con el link aquí debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar.

Para conocer como nació esta idea de 150 palabras y las reglas, puedes hacer click aquí.

1. Diario de Algo Especial 7. Cuidando la luz de tus ojos
2. Amagic mother 8. monica lady pink
3. Descubriendo la magia de la Maternidad 9. De Color Azul Lila
4. El horno de mami 10. madre estresada
5. Sra Díaz 11. Aprendizaje Divertido
6. Mamamedusi 12. Criar a un Bebé Difícil

(Submissions close in 19h 27m)

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– ¡ Mamá no quiero ducharme otra vez, ya lo hice ayer! – decía la pequeña mientras entraba a la habitación para prepararse la ropa que debería ponerse después de esa sufrida ducha.

La madre resopló y calló. Todos los días la misma cantinela. Todos los días las mismas quejas y protestas. Pensó en cómo cambiarían las cosas en unos años: entonces tendría que ser ella la que le dijese que ya bastaba de tanta ducha y tanto acicalarse. Sonrió.

La pequeña pasó a su lado cual ciclón derecha al baño.

– ¡ Mamá! ¡Estoy preparada!

Cuando llegó ya estaba estaba dentro de la bañera echándose agua con la ducha con forma de elefante que le había comprado meses atrás para ver si así le atraía más ese momento del día.

– ¡ Mamá mira! ¡ El arcoiris a mis pies!

Mamá miró y sonrió. ¡Qué mágico momento al mezclarse el champú con el agua!

Fuente imagen:Ducha del elefante del amor anuncios

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150 palabras es una entrega dominical, creada por Marta, (DiarioDeAlgoEspecial) de una microhistoria o microrrelato, con la que podemos dar rienda suelta a nuestra creatividad, y enfocada a los niños. Te daré tres palabras de inicio, y habrá que crear un cuento. ¡de 150 palabras!

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1. Siendo Madres 6. B aprende en casa
2. Criar a un Bebé Difícil 7. Cuidando la luz de tus ojos
3. Diario de Algo Especial 8. Nuestro Diario
4. Tuturebolutu 9. Babbupi’s Mumm
5. madre estresada 10. Mamamedusi

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Siempre me han parecido curiosos los días señalados para conmemorar algo, porque el día del cumpleaños o aniversario, está claro que lo que se conmemora ese día es especial y único de ese día, pero los días dedicados a enfermedades, movimientos, etc… se me hacen más complicados de justificar, por qué ese día y no otro… Cierto es que muchos de ellos es porque ese día comenzó o tuvo lugar algo muy significativo respecto a ese acto celebrado.

En el caso de la  Semana Mundial de la Lactancia Materna nos tenemos que remontar a 1992 cuando fue instaurada oficialmente por la OMS/UNICEF . Desde entonces cada año ha tenido una serie de motivaciones para dar a conocer la importancia de la misma en este mundo que nos envuelve actualmente. Ver . Y aquí es curioso porque existe el día y la semana. Es cierto que es lo suficientemente importante para necesitar atención a esos niveles, aunque sería interesante que estuviese tan instaurada y respetada que no hiciese falta casi ni celebrarlo.

Es cierto que la experiencia de la lactancia es única. Y eso no debe olvidarse. El momento de tener un bebé en brazos, notar su respiración, ver cómo mueve la carita en la succión, es algo inolvidable. Hay madres y padres que lo pueden vivir y disfrutar vía lactancia artificial, y hay madres que lo disfrutamos  vía lactancia materna.

Me gustaría señalar que para mí ambos tipos de lactancia son y deberían de ser respetados, y aunque hoy este post es para conmemorar  la lactancia materna, no debemos olvidar el resto de lactancias existentes y no englobadas aquí porque detrás de ellas hay historias de todo tipo, y algunas con mucho sentimiento de culpabilidad detrás que, la verdad, como madre, no me habría gustado experimentar, porque ¿qué padres no querrían lo mejor para su bebé?

La lactancia materna, como he comentado, tiene ese halo de magia, o quizás debería decir de complicidad, en la relación mamá-bebé. Desde la postura, que en la mayoría de los casos lleva a un momento relax, hasta el convencimiento de que esa criatura  está siendo alimentada del modo más natural posible, sin nada artificial de por medio, con un alimento  a una temperatura perfecta;  pero también la lactancia materna tiene momentos duros hasta que se instaura y se nota al bebé siempre calmado tras la toma y hasta que esos pechos se acostumbran a esa succión continua y dejan de estar irritados, porque por más que se lea, se corrijan posturas y se consulte, hay unos días o semanas malos, o por desgracia eso es lo que he vivido yo en mí misma y mi alrededor. Pero es cierto que una vez instaurada es una gozada disfrutar de ella.

Yo he optado por ahora, en mis maternidades pasadas, por la lactancia materna en exclusiva hasta los cuatro meses, momento en que me he tenido que incorporar a trabajar, y mixta hasta cerca de los nueve meses. En esos momentos, parecieron cansarse de mamar. No sé cuál fue el motivo, pero lo cierto es que al ir introduciendo alimentos el pecho dejó de parecerles tan interesante y lo rechazaron. No sé cómo me irá esta tercera vez, lo que sí tengo claro es que he sido afortunada porque mis peques me han ayudado a llevarla a cabo y me han hecho sacar fuerzas de dónde creía no las tenía en esos momentos de irritaciones, grietas y dolores que pensé que no se podrían superar.

Esta es mi pequeña contribución para que todo bebé y toda mamá pueda tener opción al derecho de mamar, por una lactancia materna respetada instaurada y aceptada por la sociedad.

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La maternidad es un regalo para mí.

La maternidad es uno de los dones que he tenido la suerte de poseer y disfrutar, aunque como en casi todo lo que tenemos en esta vida tiene algunas partes duras que son necesarias para valorar aún más todas las positivas.
En estos días que estoy volviendo a revivir un nacimiento, un bebé 100% dependiente, noto que aunque es una etapa ya vivida es única al depender del vínculo materno filial que se crea entre la mamá y cada pequeño. Son todos tan diferentes aunque no haya quien te haga notar que es igual que la pequeña por este detalle físico o que la mayor por aquel otro…
Y al igual que noto que es única la relación , noto que se vuelven a repetir miedos, angustias, inseguridades... Es como si hubiese algo en mi interior que no me  permite relajarme y me hace estar en tensión , a la expectativa… Porque no me acuerdo bien de ciertas cosas de las otras veces, y me entran dudas sobre si eso lo viví o me lo han contado o incluso por si lo he leído…
Y  esto, ¿Por qué me pasa?
¶ Quiero pensar que porque es algo tan valioso lo que poseo que no quiero que vaya nada mal por mi culpa, por hacer esto o dejar de hacer aquello.
¶ Porque sé que he sido tan afortunada pudiendo traer este bebé al mundo que me da miedo que se estropee.
¶ Porque sé que ahora mi vida depende de una vida más, y no quiero que este pequeño gran sueño se pueda estropear.

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El día a día de una persona es muy diferente en función de la situación vital en que cada uno nos encontramos, del punto de planeta habitado y de  la cultura que nos rodea… y de muchas más variables, por supuesto.

Al tratar de buscar un punto de partida común, es cierto que resulta una labor compleja.

En ocasiones leemos, o escuchamos, un montón de conceptos como bienestar, calidad de vida, conciliación, realización personal, igualdad… Asimilarlos en nuestro día a día como persona, es harto difícil y, como no, subjetivo.

No podemos evitar compararnos con la gente que consideramos que está en una situación vital similar a la nuestra. Pero a nivel familiar? A nivel laboral? A nivel personal? Y por qué no: a nivel emocional?

Tenemos personalidades tan complejas que, una misma persona, dependiendo del estado vital en que se encuentre los conceptos antes mencionados los puede vivir de distinto modo.

Se me viene a la cabeza una madre recién estrenada. Que no deja de recordar todas esas cosas leídas y/o escuchadas en clases de preparación al parto, o vía consejos de sus mayores, amigas “experimentadas”, etc. Y de pronto su cuerpo con un desequilibrio hormonal tremendo, sintiendo que no da para más, con las 24 horas del día que son un mini bucle que nunca acaba, y pensando que no vale para eso… No se plantea ni bienestar, ni calidad de vida, ni conciliar, ni mucho menos realización personal gracias a esa maternidad que está disfrutando; si acaso, se plantea la igualdad pensando que dónde queda esa igualdad que la hace estar todo el día en una contrarreloj intensa por sacar un minuto para una ducha, para quitarse esos malos pelos de la ceja o tener un segundo para hacer una llamada a ese mundo exterior que sabe que existe, y recuerda haber visto a otras mamis y papis que disfrutan cambiando pañales, o yendo a la compra o saliendo a tomar un café para pegarse unas risas… y en seguida un sentimiento de culpa porque no está dando masajes a su pequeño, por no estar disfrutando al máximo de esos primeros momentos de su bebé, por no tener fuerzas para llegar a la puerta de casa para dar un paseo… sólo deseando que llegue su pareja para compartir esa angustia y responsabilidad y sentir que aunque no iguales, sí comparten ciertos miedos e inseguridades.

Otro flash: una madre de mediana edad. Con esos hijos preadolescentes, de apenas 8-10 años. Ha conseguido mantenerse en el puesto de trabajo que tenía antes de ser madre, pero las cosas han cambiado: esa menor disposición a horarios interminables, a esas reuniones a horas tardías, acaban pasando factura. Piensa en el bienestar que ese trabajo permite mantener a su familia, aunque sabe que no vive con calidad de vida porque levantarse a las 6.30 de la mañana y llegar no antes de las 17.30-18.00 a la casa, no es calidad de vida. Se siente afortunada porque por lo general no tiene que trabajar por las tardes fuera de casa y puede compartir ese tiempo con sus hijos para ayudar en deberes, para escuchar todas esas cosas que se van soltando sin más en una merienda, un recoger un libro… esa preocupación, ese agobio que a ciertas edades son un mundo y sólo la edad, la experiencia y la distancia nos hacen relativizar. Al pensar en la conciliación, su cerebro empieza a bullir. No cree estar conciliando. O si lo que hace es conciliar, no le da la paz que ella cree que debería tener. La igualdad ni siquiera se para a cuestionarla. Igualdad respecto a quién? Respecto a qué? Sólo sabe que es relativamente feliz porque aunque va todo el día corriendo la mayoría de ellos puede estar con sus hijos en casa a una hora prudencial. No es quizás la casa que ella habría pensado al imaginar su calidad de vida y bienestar años anteriores,  pero es su hogar.

¿Podría ser esta mujer la misma? ¿Podría ser esta mujer alguien que conozcas? ¿Podrías ser, o haber sido, esta mujer tú, tu madre, tu hermana, tu amiga, tu prima…?

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