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Posts Tagged ‘planificar’


Con las dos manos tecleando y una pequeña acurrucada en el regazo trato de pensar en cómo planificar la semana.

A nivel laboral se presenta nueva. Con demasiadas novedades que me quiero tratar de tomar del modo más positivo posible.

A nivel familiar con examen de la mayor el viernes, reunión de delegados de padres el martes…

A nivel personal con huelga de transporte público el lunes lo que me hará ir a mata caballo todo el día, y ya veremos si no me toca volver en taxi y hacer el día redondo.

Vamos, que es mirar el reloj y entrarme unos escalofríos.

Y pienso en la palabrita conciliación. Porque mira que me ha permitido conocer a buenísimas personas. Enterarme de nuevos proyectos. Empaparme de nuevas ilusiones.

Pero, ¿cómo concilio yo todo lo anterior? Porque por mucha flexibilidad, si llego tarde a trabajar, salgo después o me toca trabajar más por la noche… pero claro si la peque tiene hambre ahí tengo que estar, y entonces a dormir más tarde… Por otro lado, veo que en el cole esto de conciliar como que ni se piensa, porque si hay una reunión de delegados de padres a las 17,15 qué hago con las niñas si mi Santo aún no ha salido, porque la mayoría de trabajos no permiten estar fuera a las 17,00 entre semana.

Venga, vale, que yo puedo con esto y más. Que si tecleo de esta guisa y a estas horas es porque valgo un montón…

Y a todo esto, que no quería acabar sin decir que pese a lo anterior, hasta estoy contenta, porque mira tú que después de haber estado el fin de semana entre vómitos y demás parece que lo acabamos sin fiebres y sin expulsiones varias…

Pues nada,  buen comienzo de semana tengan ustedes…

Fuente Imagen: http://t2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQWss7l30EFLOwKuOgg0W02Tr69dyU5EOxPds6xdYT4r9jAKWMU

 

 

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Madespymas = Madre Esposa y Más …

Parece que no hace falta explicar en estos momentos las dos primeras palabras, pero y el “Más”.

En ese “Más” he querido incluir el Hija, Amiga, Hermana, Sobrina, Prima, Nieta, Tía, Nuera, Cuñada, Vecina, Compañera, Trabajadora, Cocinera, Repostera, Costurera, Lectora, …, y valga la redundancia, muchas más…

Y es curioso, pero llevo una temporada, que unas pocas acepciones me están llevando de cabeza. Por no decir dos.

Parece un sin sentido que seamos las personas que somos gracias a un montón de facetas que componen nuestras personalidades y que de pronto muchas dejemos de valorarlas para centrarnos en otras en que empezamos a no sentirnos cómodas.

Cuando miras  alrededor y ves gente que tiene malas experiencias a cualquier nivel, piensas en un montón de cosas positivas que se pueden sacar de ellas. Siempre he pensado que cuando se cierra una puerta se abre después otra mucho mejor. Debe de ser porque esas puertas las he abierto y cerrado más o menos a mi antojo. Controlando yo la situación. O al menos, eso yo creía.

Ahora mismo tengo la sensación de que un montón de puertas se abren y entornan a mi alrededor pero no consigo darme cuenta si se van a cerrar para bien o para mal. Una conciencia pesimista me dice que cuidado. La conciencia optimista me dice que lo que tenga que ser será y ya se verá. Que viva el momento según me dicte mi conciencia cada día.

Y mientras me planteo que hay opciones. Pero esas opciones me harían renunciar a una baja maternal completa de 16 semanas seguidas. Me harían tener la sensación de estar renunciando a unos derechos que ha costado conseguir muchos años. Y lo peor de todo, me harían sentir que estoy fallándome a mí misma, a mis valores, ¿o no?¿ O esto es lo  hago por puro egoísmo por no querer compartir ese tiempo con el padre?

Y encima con un mercado laboral como el actual, que el descolgarse puede significar no poder entrar en un medio o largo plazo…

Se me vienen a la cabeza palabras como lactancia, conciliación, maternidad, paternidad, responsabilidad laboral, racionalización de horarios, impotencia, rabia, proyecto de vida… y me doy cuenta una vez más que hay muchas trabas para poder disfrutar de la maternidad si quieres tener trayectoria profesional en muchas de las empresas que componen nuestra sociedad.

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¡Qué sencillo parece todo cuando le ocurre al de enfrente!

¡Qué fácil y clara es la opción a seguir cuando es otro el que tiene que dar el paso!

En estos días de tanto lío interior y exterior, me cuesta tomar decisiones, porque de pronto cada una de ellas parece no tener fin en cuanto a alternativas. Parece que todo llevase a un proceso largo e inacabable, con cientos de variables que apreciar y valorar, y claro eso acaba agotando…y a veces hasta casi paralizando, haciendo que me plantee la misma cosa una y otra vez, pero sin terminar de ponerla en marcha, sintiendo que se me van las energías dándole vueltas a los mismos asuntos, ¡y no estamos para derrochar energía, que cuesta mucho acumularla!

 

Pero ya sabemos que:

–         la vida está llena de buenos propósitos en esos momentos que podemos sentarnos y pensar, que lo complicado es luego ponerlos en práctica porque el día a día nos come con su inercia.

–         en ocasiones ese paso necesita de mucha voluntad nuestra pero también de un poco de apoyo del pequeño mundo que nos rodea, ya sea familiar, ya sea laboral, ya sea social, y no siempre se tiene la humildad para pedir ese apoyo o ayuda.

Así que aquí estoy a ver si soy capaz con un poco de reflexión y tranquilidad de poner en orden todo eso que tengo que hacer, quiera o no, para organizarlo por prioridades reales y/o fechas; para ver si de una vez por todas esto empieza a tomar forma antes de que sea demasiado tarde debido a ese pequeño ciclón que está por llegar y va a tratar de poner todo patas arriba de nuevo, porque temo llegue antes de lo previsto y me pille sin los deberes bien hechos.

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Estamos en unas fechas en las que ilusiones y sueños están más presentes que nunca en muchos de nuestros hogares.

Es cierto que teniendo hijos pequeños es sencillo dejarse llevar por ellos, pese a los tiempos que corren a nivel laboral y económico a nuestro alrededor, en nuestras vidas… porque los sueños de los pequeños no entienden de crisis, hipotecas y demás historias que a los adultos nos pueden llegar a quitar otro tipo de sueño.

Para ellos desear algo de verdad, con el corazón, “porque aunque a veces se han portado algo mal, han sido muchas más veces buenos,” es suficiente para que pueda convertirse realidad. Bendita inocencia.

Y es en esos momentos en que miro sus ojos, en los que pienso en esos padres que no podrán dar a sus pequeños ninguno de esos presentes que desean… en lo duro que debe ser tener que cortar esa época de ilusión y sueños con la dura realidad a tan temprana edad. Porque debe ser tan descorazonadora esa situación como padre…

Y en todo esto, nos encontramos que esos sueños de juguetes y juegos de nuestros hijos se entremezclan con deseos de vacaciones a compartir, de noches largas de películas navideñas… y aquí estoy, siendo una mamá que no puede hacerles cumplir esos sueños, no materiales, que desean. Porque aunque las cosas se planifican de un modo, al final hay demasiadas obligaciones y cambios en el mundo de los mayores que no permiten que podamos disfrutar de sus días y sus sueños como a ellos les gustaría. Y la palabra CONCILIAR viene a mi cabeza. Y la palabra RESPONSABILIDAD también, junto con INJUSTICIA y NECESIDAD.

Y trato de pensar, y auto-convencerme, que lo importante es tener tiempo de calidad, que lo importante es tener la suerte de poder contar con unos abuelos que nos van a poder ayudar durante una de las dos semanas de vacaciones de las peques… y es que al final, no siempre se puede conciliar cuando el ambiente laboral que uno tiene no lo tiene como prioridad.

Pero como este post es de sueños, deseos e ilusiones, no quiero acabarlo sin hacer patente el mío: que conciliar sea un derecho realmente factible en mi vida en el próximo 2012 y si no, al menos, que yo siga teniéndolo como sueño y trabajando por alcanzarlo.

Felices sueños e ilusiones,

Feliz Navidad!

 

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Hay etapas en las que parece que un tema no deja de dar vueltas en tu cabeza y te parece lo más importante del momento. Te descubres a lo largo del día dándole vueltas una y otra vez para ver cómo enfocarlo, plasmarlo, gestionarlo.

Esta última temporada parece que el tema de la conciliación es el que no me abandona. Aunque el asunto empezó ya a gestarse hace muchos meses en mi vida personal ( a raíz de tener a mi segunda peque) ha sido hace unas semanas, bueno, ya más de un mes, cuando unas mamis blogueras se han lanzado a una cruzada más real y global.

Y es en estos momentos en los que me planteo lo complejo que es el asunto. Y lo importante que es para unos y lo poco trascendental que es para otros. Y no entiendo el por qué.

Hemos entrado en una rueda en esta sociedad que vivimos en que parece que aceptamos las cosas tal y como son porque son así y no pueden ser de otra forma. Y eso no es verdad. No podemos afrontar vivir de este modo porque eso no es vivir sino dejarse llevar. Es cierto, que hacer cosas diferentes a la mayoría no siempre se ve bien y no siempre nos gusta ser distintos. Pero en un momento dado hay que decidir la vida que se quiere llevar aunque cueste esfuerzo y sacrificio cambiarla, pero es que con dos grandes palabras hemos topado: esfuerzo y sacrificio.

Son muchos los ejemplos que se me vienen a la cabeza, pero no quiero parecer irrespetuosa con la forma de vivir de la gente, aunque no la comparta.

Yo creo y confío en que la conciliación es parte de la solución para poder vivir mejor con nosotros mismos y nuestras familias. También creo que en muchas empresas se está utilizando ya aunque quizás con otros términos o no reconocida como tal pero existen ciertas facilidades a determinadas personas dentro de las diferentes empresas.

Pero también es cierto que la conciliación debe ir ligada a una responsabilidad de cada uno de nosotros con nuestra vida personal, familiar y laboral.

Creo que sirve de poco luchar por una conciliación a nivel social, si de puertas para adentro de cada casa no existe un reparto de responsabilidades y tareas respecto al día a día de casa, hijos, familia.

Conozco demasiados casos de mujeres con jornadas reducidas que se encargan de casi todas las tareas de su casa, compra, deberes de los hijos, baños, cenas, médicos de los hijos, llantos nocturnos, etc porque por eso trabajan menos horas… menos horas remuneradas pero nada más!  luego les toca llevar sobre sus hombros el peso de un hogar. Y al hablar con ellas, no es fácil hacerles ver que la familia es cosa de dos si convives en pareja y que salvo amamantar a un hijo el resto de tareas son 100% repartibles y no hay ningún gen que nos haga más hábiles que a nuestra pareja para hacerlas nosotras.

Es entonces cuando pienso que la conciliación sin un cambio de mentalidad como individuos, entendiendo y aceptando cuáles son nuestras responsabilidades para con esta sociedad y para con nuestra familia está un poquito más lejos de lo que nos gustaría que estuviese.

No obstante, dicho lo anterior, hay que luchar por conseguir una conciliación real tanto dentro como fuera del hogar por lo que no debemos olvidar el trabajo que está realizando http://www.conciliacionrealya.org/home

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Hoy amanecía en casa un día especial: un día festivo entre semana después de dos semanas intensas de vida social en mi familia.

Han sido dos semanas de celebraciones de cumpleaños de servidora, de la peque mayor, la boda de un amigo de toda la vida y  una invitación a una fiesta de Halloween ( no sé aún por qué preparé a las niñas para ella… imagino que por su cara de ilusión) … y aunque siempre me ha encantado la vida social, y organizar y preparar cumpleaños y reuniones con familiares y amigos, debo reconocer, que este año he acabado un poco saturadilla.

El domingo por la noche tenía la sensación de no haber hecho otra cosa en las últimas semanas que ir a comprar, preparar actividades, recoger actividades, preparar comida, recoger comida, preparar la casa, recoger la casa… y es cierto que en mi situación actual tanto personal como profesional ha supuesto un cansancio extra del que necesito recuperarme.

Miro para atrás y pienso cuando en junio decía: “tranquila, para la última semana de septiembre todo habrá acabado” pero parece que no es así. Estamos en Noviembre y sigo con un nivel tal de trabajo que es difícil desconectar y por tanto descansar, aunque trato de recoger la mayoría de los días a las peques del cole y hacer los deberes con ellas.

Miro para delante y pienso que en apenas unas semanas cumpliré junto a mi Santo un sueño que llevábamos años deseando ( esto será motivo de otro post, espero).

Y con todo esto, ayer decidimos que hoy tendríamos un día tranquilo y relajado en casa, en familia. Ya sé que no todo el mundo entiende que quiera pasar un día festivo en casa. Pero para gusto los colores, y ante todo, respeto, ¿no?

Levantarse y desayunar sin prisas.

Ayudar a estudiar a la peque mayor para sus exámenes y su día a día. Ponerte a leer con la peque peque y su “p” de panadero y su “l” de lechero.

Ir recogiendo y limpiando sin agobios.

Pararme y sentarme a escuchar la entrevista de una compañera de “Conciliación Real Ya”, bueno, para mí, de la Jefa, ( MUAC! Guapa!) en la Radio y poder twittear durante unos minutos la misma, tranquilamente, sin reloj controlando…

Y después preparar tranquilamente una paella concentrándome en los ingredientes, los olores, y sentarnos a comerla en familia, y que mis chicos hayan dicho que ha quedado riquísima… No sé como transmitiros la ilusión que me ha hecho ver que un día que va tranquilo tiene frutos ricos, frutos que han surgido de poder hacer las cosas con amor y a fuego lento.

Y ahora, las peques juegan aquí alrededor con libros tridimensionales, con juegos de mesa, y ahora mismo a profesoras… a ratos me requieren y a ratos no…

Y yo no puedo evitar sentirme feliz y relajada, tratando de alargar el momento de estar los cuatro aquí tranquilos, juntos, pero cada uno con su propio “juego”.

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Ha sido un fin de semana de esos de sentimientos intensos. No todo se ha producido en los tres últimos días, porque la semana, y las anteriores, han ido dejando poco a poco su peso, o podríamos decir sus posos.

El nombre de mi blog va referido a esas diferentes facetas que como mujer me componen, o que poseo. Es cierto que en los últimos años públicamente parece que sólo soy la madre de “PA” y “PE” y  la trabajadora “PI” .  Pero yo sé que soy mucho más que eso, sin quitarle nada de mérito a lo anterior.

Y estos días no dejo de darle vueltas a mi faceta de esposa, de compañera de vida. Porque sí, porque monto mi día alrededor de horarios de peques, pero realmente lo hago alrededor de horarios de una familia. Porque estas peques son fruto de un proyecto común, que nació antes de que ellas llegasen a este mundo. Son una apuesta mutua de dos personas que se quieren, que se respetan, que se admiran, y que después de tantos años, han ido creciendo mutuamente y han conseguido ser dos entes distintos, con vidas independientes en el plano profesional, e incluso en algunos puntos del personal, pero siempre dentro de ese proyecto de vida común.

Pienso en esa familia que se ha quedado rota. En ese marido que tendrá que sacar adelante él sólo a su hija, que sí, que recibirá la ayuda de familiares y amigos, pero no lo podrá compartir y disfrutar con su compañera de viaje porque el destino les ha jugado una muy mala pasada.

Pienso en esa madre que apenas tener a su hija se quedó viuda y ha tirado para delante ella sola.

Y también pienso en esa otra que después de más de ocho años de convivencia se da cuenta de que ese proyecto que se pensaban que era en común no era tal, porque ahora se sienten ataduras, renuncias que se han convertido en obligaciones y tiene que seguir la vida con dos hijos y sin saber qué sentido dar a su vida, salvo no el que tiene en la actualidad…

Y ese padre que no entiende por qué la madre de su hija siente que ha renunciado a disfrutar de su vida y su cuerpo por dedicarse a esa hija que la supera. Y ahora tiene que rehacer ese proyecto de vida pero ahora no es común, ahora no sabe ni como llamarle, sólo quiere que su hija sea feliz y nunca sepa que para su madre fue un corta alas… porque él nunca lo supo hasta el momento de la separación…

Y así, casos, y más casos… porque hay días que no recuerdas todos los que salen bien. Porque aunque tú sabes que lo tuyo es especial, siempre hay alguien o algo que te recuerda que será así hasta que se demuestre lo contrario… y entonces tú sabes que será demasiado tarde.

Y qué hacer, cómo seguir? Pues después de darle vueltas y más vueltas, la respuesta es:  Nada y Todo. Hay que confiar y seguir trabajando en el día a día por el proyecto común y nunca olvidar que el amor es la única fuerza que puede evitar que el proyecto se rompa. Y recordar que cada palabra, cada beso, cada conversación, cada caricia, cada llamada a lo largo del día, cada momento compartido y vivido son imprescindibles y necesarios para que esta historia no acabe hasta el último momento de nuestras vidas.

Fuente de la foto:http://robertobiologo.zobyhost.com/modules.php?name=News&file=article&sid=221

Gracias cariño, por haberte cruzado en mi vida y haber querido ser mi compañero de viaje.

Gracias porque día a día me demuestras que lo nuestro es diferente y único.

Gracias por hacerme sentirme la mejor esposa del mundo.

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