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Posts Tagged ‘planificar’


No hay mayor soledad que estar rodeado de gente y sentirse solo.

No hay mayor vergüenza que sentir que no alcanzas a hacer todo lo que deberías día tras día.

Son dos afirmaciones quizás duras, quizás tristes, pero me las encuentro de vez en cuando al repasar mi situación personal, aunque puede que desde fuera poca gente sea consciente de ellas.

Sales de casa para llevar a las niñas al cole, para ir a trabajar, metro, autobuses, vuelta a casa, o vuelta al cole (los días que hay suerte y consigues ser eficiente para llegar a tiempo) y en todo ese tiempo, estás rodeada de mucha gente, pero apenas puedes nombrar, en mi caso, más de cinco personas con las que hayas interrelacionado de un modo personal (y cinco los días buenos). A las que hayas podido aportar algo como ser humano o de las que hayas aprendido o conocido algo nuevo ese día.

¿ Y por qué? ¿ Por qué no soy más sociable? Creo que porque todo el día voy contra reloj para poder llegar a los mínimos que  me he marcado, y de los que quizás yo sola soy la responsable. Quiero dejar a mis hijas en el colegio, quiero llegar pronto al trabajo para salir pronto y pasar las tardes con ellas y estar a su lado con los deberes, lecturas, ratos de juego, y compatibilizarlo con los baños , y con prepararles una saludable cena, y a la vez quiero poder sacar hueco para estar, o charlar, con mis padres, con mi hermana, con mis sobrinos, con mis amigos, y como no con mi marido ( que aunque esté nombrado al final, participa en muchos momentos de los anteriormente señalados).

Y dicho lo anterior, debo decir que mis amigos piensan que me organizo fenomenal, con las peques, con mi pareja, con mi familia, con el trabajo, con la casa, les parezco una todoterreno, una supermamá de esas que se nombran por algún que otro post. Pero una cosa es cómo te ven y otras cómo te ves tú, verdad? Y al final eso es lo que cuenta para nuestro sentimiento interior: como cada uno nos vemos,  como nos sentimos.

Está claro que los días son finitos. Que al final hay que ir priorizando en cada uno de ellos ciertas cosas, y que unas son 100% imprescindibles y otras las empezamos a considerar prescindibles y poco a poco las vamos dejando y llega un día en que nos duele haber dejado gente y aficiones por el camino. Pero al final hay que sobrevivir y conciliar el tiempo que se tiene.

La clave está en poder conciliar pero no de cualquier forma y como se pueda, sino de un modo que nos permita sentirnos felices y plenos como personas. Porque todos sabemos que al final estar felices con una situación controlada nos afecta, para bien, en todas y cada una de las facetas de nuestra vida: como padres, esposos, compañeros, hermanos, amigos, jefes, trabajadores.

Vamos a tratar de lograr una conciliación real ya.

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Estar tumbada en una gran cama a la vez que se teclean pensamientos y sentimientos con el mar al fondo, las palmeras moviéndose es todo un lujazo y muy grato cuando se procede de una ciudad sin playa, donde el asfalto abunda y es complicado teclear desde la cama con vistas a zonas verdes…

Aunque ahora que lo pienso, si pusiese mi cama sobre una gran plataforma de casi un metro y cambiase los tabiques de la casa para que me cupiese la cama en esa nueva posición, es posible que sí que pudiese ver las zonas verdes aunque lo del mar y las palmeras se complicaría… salvo si pusiese un bonito poster como el que tenía en mi habitación cuando era joven, aún más, y me encantaba soñar e imaginar ( aunque esto no sé si aún más que ahora)… pero en este último caso, no me haría falta la plataforma ni tirar tabique alguno.

Parece que todo es mejorable si nos lo proponemos y nuestro estado de ánimo es el correcto. Aunque claro, antes o después, hay que elegir. Y ser consecuente con los resultados de la elección. Esto último es primordial para tratar de estar y ser felices con nosotros mismos. Y como todos sabemos con los que nos rodean.

Siempre pienso que no depender del reloj, ya es en sí estar de vacaciones. A mis peques desde que empiezan las vacaciones escolares, les trato de hacer ver lo afortunadas que son porque tienen casi tres meses para hacer cosas distintas de los otros nueve meses. Porque aunque haya cosas que parecen las mismas, al final, el conjunto en el día, es muy diferente a un día escolar. Quiero que valoren cada día por sí mismo. El día escolar, el día de fin de semana, el festivo entre semana, el festivo de Navidad, el festivo de Semana Santa, el festivo vacacional de verano… No quiero que vivan pensando sólo en el fin de semana o en las vacaciones, porque eso ya lo hago yo y no me crea felicidad, es como descontar días, y eso no te hace disfrutar de cada uno de ellos.

Cuando puedes pararte a pensar, te das cuenta de que cada día, al terminar, te deja un montón de momentos únicos. Lo que pasa es que rápidamente los olvidamos. Sólo recordamos lo rutinario. Sólo evocamos lo súper buenísimo o lo súper malísimo. Pero en 24 horas son tantos momentos los que tenemos: buenos, malos, súper buenos, súper malos, … y todos ellos en el fondo únicos, diferentes, salvo que nosotros no lo queramos ver así.

Al estar aquí tumbada pienso en lo escasas que me suelen parecer las 24 horas de cada día.

Hay que hacer tantas cosas con 24 horas.

Queremos hacer tantas cosas en 24 horas.

Hay que dormir, hay que comer, hay que cuidarse, hay que cuidar a los peques, hay que cuidar a tu pareja, hay que cuidar a tus padres, hermanos, familiares, amigos, hay que trabajar, hay que limpiar, hay que comprar para alimentar, hay que… y claro todo esto hay que hacerlo de algún modo más o menos ordenado, es decir, hay que organizarlo y planificarlo… pero como no estamos solos ni controlamos todo, y somos simples humanos, no vale con organizar y planificar, sino que hay que reorganizar y replanificar cada vez que alguna de las cosas planificadas sufre alguna variación respecto a lo inicialmente planificado ( ya sea de duración, de inicio, de finalización, de resultados esperados, de personas que intervenían …)… De ahí que el buen propósito de planificar en mi caso no dure mucho pues pronto empiezo a ver los incumplimientos y el tiempo y esfuerzo que me supone actualizarlo y me frustre y lo deje…

No obstante, como septiembre empieza mañana, y es el momento de los buenos propósitos, yo voy a comenzar con dos muy sencillos y que no van por el momento sujetos a horarios definidos de inicio y finalización:

–          uno es tratar de ser una mujer H.A.P.P.Y. Os dejo el link sobre la definiciòn que hacen Cathy Greenberg y Barrett Avigdor http://www.emol.com/tendenciasymujer/Noticias/2011/08/29/21614/Fuera-culpa-guia-para-madres-trabajadoras-felices.aspx  

–          y otro es intentar asumir que las cosas pueden estar bien aunque se hagan de un modo distinto al mío ( en mi caso es muy importante porque si mi marido hace cosas pero luego voy “revisándolas” siguen colgando de mi cabeza, y eso quiero empezar a evitarlo y superarlo, creo que me vendrá muy bien, y además me gustaría este año darles nuevas responsabilidades a mis peques peques porque se me están haciendo peque grandes y esto me ayudaría mucho)

Voy a ver no obstante si en las próximas semanas, y tras iniciar el nuevo curso escolar, hacemos una buena planificación en familia para poderla ir revisando de modo periódico y poder organizar el tiempo de todos para tener tiempo de calidad como familia y como individuos.

Ahora, voy a volver a perder la mirada en esas palmeras, y voy a disfrutar de estos momentos de silencio y de pensamientos propios. Voy a tratar de acallar esos pensamientos sobre reuniones, uniformes, horarios,… que dentro de una semana tendré que vivir a estas mismas horas. Bendito mar. Bendito descansar.

Y tú, te has planteado ya cuáles van a ser tus buenos propósitos para este nuevo curso?

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